El Cerdo Capitalista es el blog personal de Santiago Magnin, online desde Marzo del '08.

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¿Hacer cosas que duren 200 años?

Dado el glorioso Cerdo Capitalista® sufre de recurrentes abandonos (es decir, conviven en esta bitácora momentos de sobre-emoción con el biri-biri escrito junto con meses de desierto “económico-literario”), hace poco creí que era buena idea obligarme a escribir un post por mes (todos los años, con la misma temática mensual). Dentro de esa lógica, se me ocurrió utilizar como “base” a los temas más populares del blog: En Enero saldría el famoso post anual de “Concursos para emprendedores argentinos”, en Febrero el “¿Cuánto gana un gerente en Argentina?”, en Marzo la data sobre escrituras e hipotecas (que me divierte bastante), en Abril un rejunte de ideas copadas afanadas del Inc5000 (tipo “¿Qué nos podemos copiar de las empresas yankies de mayor crecimiento?”), y así…
Inmediatamente después de planificar todo el año con un post recurrente mensual (como mínimo), me deprimí al darme cuenta que esa lógica de periodicidad le quitaba toda magia. Encima eran todos temas que no podrían ser leídos dentro de 200 años… ¡ni siquiera dentro de cinco! ¿A quién le importará, en el 2030, a qué “concursos emprendedores” vendehumo se podía inscribir uno hace poco más de una década?


Eso me llevó a una conclusión más amplia: Este blog se caga en lo popular y no se tinellizará, por más que lo pida el mercado a gritos (los posts de “¿Cuánto gana un gerente en Argentina?” tienen 100 veces más tráfico que hermosos contenidos -según MI criterio- como “La nefasta y sorprendente máquina del tiempo del siglo XXI” y/o “¡Aprovechá el finde porque de Lunes a Viernes te meten en la Matrix!”).

Me rompe soberanamente las pelotas la obsolescencia programada. Hace poco, me vi forzado a comprar una nueva heladera (dado, la que tenía, ya se había “roto” dos veces en seis años). Una tele Samsung me duró un solo mundial, dejando de funcionar estratégicamente después de cumplidos los dos años de garantía (¿qué más importa que medir la duración de las TVs en mundiales?). Platos y vasos se rompen al toque. Los muebles no toleran más de dos mudanzas. Apple programa los iPhones para que se ralentice su funcionamiento tras cierta cantidad de meses.

Los mercados no son eficientes (menos aún con el medio ambiente como variable). Los actores económicos no somos racionales. La intervención estatal no tiene sentido porque los gobernantes son igual de defectuosos que los ciudadanos de a pie (así que, mejor, déjennos tomar nuestras propias decisiones -buenas o malas-).

Quiero creer en un futuro sin obsolescencia programada, donde alguien que fabrique ollas y cacerolas irrompibles no tenga que preocuparse por cuándo se va a fundir (dado no tendrá recompra). Quiero hacer cosas que duren 200 años.

PD: Mi abuelo paterno tuvo una fábrica de baterías de cocina, ollas y sartenes de acero inoxidable que sí se fundió; pero cuyos productos siguen aún vivos (y en perfecto estado) después de 60 años, tres generaciones y más de cinco mil lavados.




Los productos ODUCSE (¡Lo mejor que se producse!) en mi cocina, 60 años después de producidos.



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