El Cerdo Capitalista es el blog personal de Santiago Magnin, online desde Marzo del '08.

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Consolidando mi adultez… ¡Me fui a vivir solo!

¡Hace una semana empecé a vivir solo! Y estoy escribiendo estas líneas desde mi nuevo (¡y copante!) departamento.

Compartiendo departamento con mi madre, muchas veces me he escabullido en su habitación para curiosear por algunos sectores de su biblioteca… especialmente todos esos títulos que entran en la categoría de “me interesan pero no tanto como para comprarlos” (yyy, además ¡no da comprarlos sin perder un cachito de dignidad de “macho guacho pistola”!). Recuerdo haber ojeado muchos libros de la bizarra categoría de autoayuda y superación personal. En uno de esas últimas aventuras de “investigación” me encontré con el libro “No quiero crecer” de Pilar Suazo (psicóloga chilena que viene muchísimo a currar por estas tierras) y, para el glorioso post de hoy, me vienen como anillo al dedo algunas de los pensamientos expresados allí. Así que de acá en adelante, este post se convierte en una adaptación a
mi vida de los conceptos plasmados en dicho libro.

¡Me fui de la casa de mi madre!
Hoy me arriesgo a vivir solo, a saber cuánto cuestan las cosas, a empezar de cero, a llegar a un espacio vacío y empezar a llenarlo de a poco (y no esperar tener una lista de regalos de matrimonio o un préstamo a tasa cero con mis padres para comprar un departamento de decenas de miles de dólares), porque creo que comenzar de la nada siempre hace bien y no hay nada más constructivo que el valor del esfuerzo. No quiero pedirle ayuda a mis “adultos mayores” pues quiero apreciar el logro de mis propios esfuerzos y no depender del cariño o de la buena voluntad de mis padres (que muchas veces erróneamente quieren “facilitarme la vida”).

Estoy en el precipicio donde me arriesgo a ser adulto, en donde me atrevo a construir una vida propia, donde me hago responsable por la vida que tengo y voy a tener.

El tópico “irse a vivir solo” estuvo en el “Top 5” de debates picantes tanto con mis amigos como con mi familia durante los últimos años. ¿Sobre qué versaban estas charlas?… He aquí:

• Muchos amigos consideran que, has
ta que no puedan mejorar sus condiciones de vida actuales, no se irán de la casa de sus padres. Por lo tanto, el razonamiento se traduce en algo así: Si yo hoy tengo 24 años y vivo con mis padres en un coqueto departamento de Recoleta de cinco ambientes con una madre (¡y una mucama!) que me limpia/n y me cocina/n; sólo me iré de mi casa cuando pueda aforar un departamento en la misma zona con el mismo nivel de comodidad-amplitud y con el mismo “servicio” (ropa limpia, comida caliente, etc.). Por lo tanto, ningún ingreso les es suficiente. ¡Hasta que no ganen 10 lucas no se van a ir a vivir solos!

• Otros tantos consideran que la única ventaja de vivir solo pasa por la privacidad, pues todo lo demás es mejor en la vida con los padres. Por lo tanto, en el análisis costo-beneficio suele caer derrotada la privacidad del “bulo propio” que, aunque muy valorada, no puede superar con creces al costo de un alquiler, expensas, ABL, agua, luz, telefonía fija y móvil, internet, comida, obra social, etc, etc (inclusive en aquellos casos donde se colabora con la familia con un “canon mensual”).


• Otros le tienen miedo a la soledad y no están dispuestos a enfrentar ese miedo a la brevedad. Creen que es mejor irse a vivir con alguien que solo, así que esperan poder encontrar a ese “alguien” en su vida para tomar la decisión de irse de la casa de sus padres. Ya tienen planificado de antemano, no experimentar nunca la realidad de vivir solos.

Pero bueno… volvamos al tópico: ¡Vivir solos, crecer y ser felices! Como bien dice Pilar Suazo en su libro, ser feliz es una decisión que yo tomo todos los días, que no depende de las condiciones de vida que tenga, sino de la actitud con la cual enfrento los problemas. La felicidad es eso: decidir ser feliz. Y debo involucrar en ese concepto de felicidad el sentido de la vida, el que las cosas se hacen para algo, el que nadie puede ser feliz si no es agradecido, el que nadie puede ser feliz si no aprende a estar centrado en lo que tiene y no en las cosas que le faltan. Por lo tanto, ¡a vivir solos se ha dicho! Bajar nuestras condiciones de vida para “empezar una vida nueva” es algo más admirable que preocupante, se parece más a un buen ejemplo a seguir que a una desdeñable advertencia.

Quiero transformarme en mejor persona, crecer, ser protagonista de mi propio destino. Una vez hecho eso, podré cambiar la sociedad, modificarle la vida al que está al lado, hacerme responsable de mis errores y de nuestros errores como sociedad. ¡Yo quiero crecer, yo quiero cambiar el mundo!

2 comentarios:

Vera dijo...

Óptima decisión, ahora sos el CEO de tu propia vida, ¡te felicito!.

Saludos.


P.D.1: Divino tu nuevo hogar.
P.D.2: Decís "recuerdo haber ojeado", pero supongo que quisiste decir "hojeado". ;)

Santiago A. Magnin Gómez dijo...

jajaj gracias por la buena vibra y la corrección Vera :D