El Cerdo Capitalista es el blog personal de Santiago Magnin, online desde Marzo del '08.

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"If you can’t take the heat, get out of the kitchen"

Si no podés tolerar el calor, salí de la cocina…

A fin de año leí “El Elemento”, de Ken Robinson. El amigo Ken es el que dio la famosa charla TED del 2006 sobre por qué las escuelas matan la creatividad (que tiene más de 20 millones de vistas en el sitio de TED y casi 6 millones en YouTube).

Lo que dice el libro, en resumidas cuentas, es que nuestro “gran talento” tiene dos patas: 1.- Facilidad natural para hacer esa cosa (capacidad) + 2.- Gran deleite y placer en hacer esa cosa (pasión… lo que lleva a mantener un altísimo nivel de disciplina por mucho tiempo).

El tipo pasa, capítulo a capítulo, por decenas de historias de profesionales no tradicionales muy exitosos: Pintores, bailarines, acróbatas, deportistas, cómicos, fotógrafos, creativos televisivos, conferencistas, aviadores, jugadores profesionales de pool (yes! :P), escritores, hip-hopperos, científicos, escultores, actores, escaladores, peluqueros, empresarios, activistas, y cheffs.

La joda está en que las aptitudes no llegan a hacerse patentes a menos que tengamos la oportunidad de utilizarlas. La consecuencia es que puede que nunca descubramos nuestro verdadero talento. Si naciste en la India y tu familia era fanática del criquet, capaz que nunca te das cuenta de tu facilidad natural para el fútbol (¿Cuántos Maradona’s se habrán perdido en el mundo no futbolero?). Depende mucho de las oportunidades que tenemos, de las que creamos, de si las aprovechamos y de cómo lo hacemos. ¿Qué podemos hacer? Buscar oportunidades que te permitan explorar tu aptitud en campos diferentes.


Ken sostiene que el pensamiento creativo implica mucho más que los tipos de pensamiento lógico y lineal dominantes en la forma occidental de considerar la inteligencia y en especial la educación.

Las personas que utilizan la creatividad en el trabajo tienen algo en común: aman el medio en el que trabajan. Los músicos adoran las melodías que componen, los escritores natos aman las palabras, a los bailarines les encanta el movimiento, los matemáticos aman los números, los empresarios adoran cerrar negocios, los grandes profesores aman la enseñanza. Por esta razón, las personas que fundamentalmente aman lo que hacen no piensan en ello como si fuera un trabajo en el sentido habitual de la palabra. Lo hacen porque quieren.

La creatividad con medios diferentes es un asombroso ejemplo de la diversidad de la inteligencia y de las formas de pensar.

Robinson también dice que encontrar tu “tribu” (gente que comparta tu pasión) puede tener efectos transformadores en tu sentido de la identidad y tus objetivos. Esto se debe a tres poderosas dinámicas tribales: ratificación, inspiración y la “alquimia de la sinergia”.

Así que, conclusión obvia: No es importante saber hacer algo muy bien, sino la combinación entre hacer algo muy bien y estar apasionado por ese algo. Si uno no siente pasión por ese algo, no va a tolerar ningún “calor” (#metáfora) y nunca va a desarrollar la disciplina necesaria para llegar a un nivel de expertise de “maestro total”. ¿Todavía no encontraste ningún “calor” disfrutable? Seguí buscando.