El Cerdo Capitalista es el blog personal de Santiago Magnin, online desde Marzo del '08.

Ver todos los posts del cerdo Mi laburo

¡Buscá un post!

Apalancamiento extremo (o cómo arriesgarse “hasta las tetas” #2)

Actualmente existen ETF’s con triple apalancamiento. ¿Qué quiere decir esto? Que uno puede invertir en un ETF que triplica el rendimiento del índice al cual sigue.

Ejemplos aquí (sector financiero bull), aquí (sector financiero bear), aquí (sector energético bull), aquí (real state bull) y aquí (S&P 500 bull).

Asimismo, casi cualquiera puede tomar créditos a su nombre (a tasas abismales, pero dinero al fin).

Estas dos situaciones me hacen flashear...

Ejemplo flashero fantasioso, pero basado en datos reales (cual peli hollywoodense)

Imaginémonos al señor Juan Pérez, un tipo timbero que descubrió el fascinante mundo de la bolsa hace tan solo unos meses. Mr. Pérez, a principios de año, poseía un patrimonio neto total de $ 50.000 (compuesto únicamente por un activo: una cochera en Recoleta).
Para Febrero, Juancito se desprendió de su inversión inmobiliaria y salió a pedir dinero: quería convertirse en inversor bursátil.
Como suele suceder con todo trabajador, el señor Pérez tuvo que afrontar grandes desafíos para acceder a un préstamo. Pero lo logró.

Primero, el señor en cuestión pidió un préstamo personal en el Banco Macro, quienes le ofrecieron $ 21.000 a un CTF (Costo Financiero Total) del 37,61%.
En segundo lugar, pidió un préstamo personal en el Banco Hipotecario (donde le ofrecieron hasta 7 sueldos) por $ 28.000 (Juancito cobra $4.000 netos por mes como “ñoqui” en la Municipalidad de Quilmes).Luego, se recorrió todos los restantes bancos de la Ciudad de Buenos Aires y de BA pero ninguno le quiso dar un nuevo préstamo: su situación crediticia era bastante riesgosa como para considerarlo sujeto de nuevos créditos.

Ante tales respuestas, Juancito no se desanimó y “salió de gira” por humildes financieras del interior. En su recorrido desesperado, logró levantar otros $ 25.000 ($5.000 en cinco préstamos diferentes, todos en el acto a sola firma, con financiación a dos años y un CFT promedio del 95%).
Más tarde, se presentó por primera vez en dos meses en su lugar de “trabajo” para cruzar algunos palabras con su superior: le pidió por favor un adelanto de sueldo, dado que necesitaba un dinero de forma urgente para atender ciertas cuestiones familiares. El jefe, haciendo buen uso de los caudales públicos, le ofreció a Juancito adelantarle tres sueldos en el acto (que se los descontarían en 24 cuotas cobrándole un interés mensual de $100). Otros $ 16.000 levantaba nuestro buen amigo.

Ya más alegre y esperanzado, el señor Pérez visitó a su hermana Juanita. Le comentó sobre lo difícil que estaba su situación laboral y le recordó la suerte que ella había tenido al casarse con un empresario exitoso del Tigre. Juan necesitaba tan sólo $ 50.000 para salir de su dura situación. ¿Cómo no iba a ayudarlo su hermana? Juanita se dirigió a su caja fuerte y le facilitó la suma de dinero.
Finalmente, cuando Mr. Pérez estaba por cerrar su “ronda de financiamiento” recordó que aún tenía una Visa del Banco Francés con un límite de compras de $ 10.000. Hizo una transferencia a su broker a través de la misma pactando una financiación a dos años con una tasa de interés muy favorable (30% de CFT).

Juan Pérez ya había comenzado su apalancamiento financiero sin tapujos: sus activos habían pegado un salto exponencial desde los $50.000 iniciales hasta $200.000 (que incluían $150.000 provenientes de pasivos a corto plazo).

Juancito empezó a timbear en la bolsa el Jueves 14 de Octubre del 2010. Se jugó los $200.000 completitos en PUTs de BAC (Bank of America) porque un excompañero suyo del secundario actualmente era gerente regional de la firma y le había pasado “la papa” más candente del mercado.
BAC cayó 6,2% en una sola jornada (desde los u$s 13,29 hasta los 12,5) haciendo que los PUTs de u$s 13 del 16 de Octubre suban la friolera de 615% en un solo día (desde los u$s 0,07 hasta los u$s 0,50).
Mr. Pérez ya era sensación entre sus amigos. Ya poseía $ 1.428.571 y estaba en condiciones de devolver sus préstamos sin pagar intereses (¡dado que aún no había pasado ni una semana!).


Ejemplo de la vida real

Yo no tengo nada de dinero, pero puedo acceder a un tipo de negocio y a tres tipos diferentes de préstamo.
El negocio consiste en el alquiler de automóviles (de un valor total final unitario de $50.000) a remiserías, el cual otorga una rentabilidad del 70% en pesos sobre el capital invertido.
Asimismo, los tres tipos de préstamo, a los cuales puedo acceder, son los siguientes:
  1. Pedirle dinero a mi familia, devolviendo el dinero a una tasa del 20% (el doble de lo que actualmente ellos ganan con un plazo fijo). El máximo que me pueden otorgar es de $50.000.
  2. Pidiéndole dinero a un banco, devolviendo el dinero a una tasa subsidiada por el gobierno nacional del 22%, con un monto máximo de $100.000.
  3. Pidiéndole dinero a una concesionaria, devolviendo el dinero a una tasa del 40% con un monto máximo proporcional al valor total de los autos adquiridos (comprando dos autos por un valor total de $100.000, la concesionaria me presta $50.000… mientras que comprando seis autos por un valor total de $300.000, la concesionaria me presta $150.000).

Todas las tasas son fijas y en pesos. Los préstamos se devuelven en una sola cuota al cumplirse el año.

¿Qué haría usted lector de blogs con espíritu de empresario (¡por algo está leyendo esto!)?

¿Mi razonamiento? Si tengo la posibilidad de entrar en un negocio que rinde el 70% y, a su vez, puedo pedir dinero a tasas inferiores a dicho rendimiento, ¡debo endeudarme a más no poder!. Y… ¿cuál es ese “más no poder” del ejemplo en cuestión? Tomar los $50.000 familiares (al 20%) y los $100.000 del banco/gobierno (al 22%) e ir a la concesionaria. Dado que estaría poniendo $150.000, ellos me prestarían otros $150.000 (al 40%). Con ese dinero, podría comenzar mi negocio de alquiler de remises con seis unidades (inversión inicial total de $300.000) y una utilidad mensual bruta de $ 17.500.

¿El razonamiento de mis amigos? Elegir los préstamos más baratos, evitando a toda costa préstamos con tasas “abusivas” del 40% (como el de la concesionaria). En tal caso, comienzo mi negocio con tres unidades ($150.000) y una utilidad mensual bruta de $ 8.750.


En ambos casos, al momento inicial, mi patrimonio neto está compuesto, en un 100%, por pasivos (deuda). ¿El riesgo? ¡Siempre es zarpado (en cualquier caso)! ¡No pain no gain! ¡El que no juego, no gana!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy buenos post loco. Pero pregunto
Si tanto conoces de negocios; porque no empezas a aplicarlos y comentas tus resultados asi vemos si lo que decs es cierto o no.