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Escalabilidad, guita, relaciones, huevo, valor: ¡BOOM!

Plaza Teniente General Emilio Mitre. Las Heras y Pueyrredón, Buenos Aires. Estoy charlando sobre negocios escalables con un compañero tutor de EmprendING. Pensamiento va, pensamiento viene. Mi co-equiper saca de la galera una frase pavota pero poderosa: “No hay nada más escalable que la guita”. A lo que respondo: “¡y sí!”. Recién al rato me cayó la ficha. Posta. Guita tendría que ser sinónimo de escalabilidad (aunque NO sea efectivamente lo MÁS escalable).

Un negocio escalable es un negocio donde, eventualmente, los ingresos pueden crecer más aceleradamente que los costos. No existen negocios 100% escalables ni negocios 0% escalables. Todos los comercios que vemos en la vida misma tienen cierto porcentaje de escalabilidad.
  • Si ponés una peluquería y te empieza a ir bien, crecerás, mayormente, de forma no escalable. Ponés una segunda peluquería y se te duplican los costos (así como los ingresos). Ponés diez y tenés diez veces más costos (y diez veces más ingresos). Acá la escalabilidad pasa por los costos administrativos o de creación de marca (entre otras pequeñeces): Los hacés una vez y te sirven para 10 o para 100 peluquerías.
  • Si ponés un sitio web que vende productos para peluqueros (que no producís ni distribuís, sino que sólo intermedias, como un simple vendedor), podés vender diez productos o mil con casi el mismo costo (no idénticamente el mismo, pero muy similar). Acá, si te va bien, tus ingresos crecerán de forma más acelerada que tus costos. 

No hay ninguna ciencia en esto. Como todo, es costo-beneficio. Poner un negocio no escalable involucra menos riesgo que poner un negocio escalable y, por eso, el primero rinde menos que el segundo (tiene un ROI -porcentaje de retorno sobre la inversión- más bajo). No se es más vivo o menos vivo por dedicarse a un tipo de negocio o al otro: Tan sólo se juega a juegos distintos.


Lo mismo pasa con nuestro tiempo personal: Podés dedicarlo a cosas escalables o a cosas no escalables. Sería algo así:
  • Le dedicás vida (tiempo) a actividades no escalables cuando hacés un esfuerzo moderado en obtener, con una alta probabilidad, una buena cantidad de utilidad personal por única vez. Ejemplo: Laburo en relación de dependencia. Laburás ocho horas el Lunes. Si no disfrutás de tu trabajo, tu utilidad personal pasa exclusivamente por los 750pe que cobrás por ese día de laburo, que luego se traducirá en lo que sea que te haga más feliz gastar (o ahorrar/invertir). Si disfrutás de tu laburo, tu utilidad personal será un día feliz/alegre haciendo lo que querés, lo que te gusta o lo que te hace sentir trascendental (entre otros drivers que te pueden empujar a “darlo todo” en el laburo) más 750pe traducibles en bienes/servicios/guita-en-sí-misma. Ejemplo #2: Boliche. Te juntás con amigos a las 10. Previa. Te cagás de risa. Vas a bailar. Te encarás a 12 minas: Una te da bola. Te interesa poco y nada la mina. Le metiste tiempo y plata (750pe entre previa, boliche, telo y “etcétera” a gusto, que se traduce en un día de laburo) en obtener por una única vez diversión y “felicidad” pasajera.
  • Le dedicás vida (tiempo) a actividades escalables cuando hacés mucho esfuerzo y tenés una baja probabilidad de obtener mucha “utilidad personal” (satisfacción, alegría, felicidad o como quieras llamarle) en el mediano o largo plazo. Ejemplo: Escribís para un blog que, al principio, nadie lee. Le metés dos horas a escribir un post. Te da algo de felicidad escribirlo, pero, a largo plazo, tenés una baja probabilidad de que ese laburo te dé muchos puchitos de felicidad extra al recibir un comentario, una felicitación, una invitación a dar una charla en relación a uno de tus posts o simplemente al releer algo que escribió hace mucho una persona que se parece a vos pero no sos vos (tu “vos” del pasado). Ejemplo #2: Pareja. Nuevamente… Boliche. Te juntás con amigos a las 10. Previa. Te cagás de risa. Vas a bailar. Te encarás a 12 minas: Una te da bola. ¡Esta vez sí te interesa la mina! Acá sí vas a estar dispuesto a ponerle tiempo y plata a “actividades escalables” (ver películas que no te gustan, acompañarla a ir de shopping, cenar con tus suegros, etc.) para hacer que exista una baja probabilidad de que se construya una relación duradera a futuro (que estimás te dará muchísima “utilidad personal” a futuro).

Lo loco es que la guita es ridículamente escalable, por la magia del interés compuesto. El ejemplo vivo (más extremo) es el amigo Warren Buffett: 28,15% de rentabilidad neta por 64 años y convirtió 9.800 humildes dólares en más de 60.000 millones (un seis y diez ceros atrás, sí)… y parafraseando al ladri de Kiyosaki (autor de “Padre Rico, Padre Pobre”), la guita ajena es la guita más escalable de todas. Encontrar un negocio que rinda el 15% anual pero financiar al proyecto con 80% de guita ajena al 5% anual, equivale a transformar al negocio pedorrín del 15% en un negoción del 55%. ¡He aquí al concepto simplón pero powerful de escalabilidad de la guita!


Como hace un par de años había concluido, la vida es una sucesión de inversiones (y algunas de esas son escalables). Invertir tiempo en maximizar la probabilidad de ganar guita, para después ahorrar gran parte de esa plata y reinvertir la papota para generar papota parece ser una excelente idea (¡y lo es!), pero mejor aún es invertir tiempo en el “bien” más escalable de todos: ¡las relaciones! (desde tu familia hasta tus amigos, pasando en el medio por un bunch de gente con guita que el día de mañana puede bancar tu aventura empresarial). Invertir en generar y consolidar relaciones ha de ser la inversión más escalable de todas… y eso es lo que genera que muchos interpreten mal esto último y terminen siendo víctimas del famoso síndrome “so glad to be here” (“muy feliz de estar aquí”). La comunidad emprendedora genera un sentido de pertenencia tan fuerte en sus miembros que muchos miembros se olvidan de la papa del asunto: ¡generar algo de valor para escalar! Lo obvio de este tema es que multiplicar por mil a cero, da cero. Tener la oportunidad de escalar infinitamente algo que vale cero, no vale nada tampoco.


Así que amigos “entrepreneurs” e “intrapreneurs” dedíquenle cabeza, huevo, músculo y visión comercial a generar algo de valor (material o no material, monetario o social); decidiendo a ese “algo” en base a su personalísima preferencia en relación costo-riesgo-beneficio. Si sos anti-riesgo, no te metas en un emprendimiento escalable de baja probabilidad de mucho éxito. Si sos anti-estabilidad, no te metas en un emprendimiento no escalable de alta probabilidad de moderado éxito. Matemáticamente, un estadístico te recomendaría lo segundo (porque multiplicar 0,9 por 100 es mejor que multiplicar 0,0008 por 100.000), ¿pero a quién le importan las matemáticas?

2 comentarios:

Gabriel Baez dijo...

En todos los negocios , hay algunos que son escalable y otros que son viable. A mi parecer creo que "No existe una burbuja emprendedora". Es una diferencia sobre la cual merece la pena profundizar a la hora de proyectar inversiones que requieran un criterio de escalabilidad. Siempre debemos tener en cuenta que en Finanzas , hay un principio fundamental que asocia riesgo y rentabilidad. No es una ley científica válida en todos los casos, pero suele ser bastante acertada. Cuando la rentabilidad prevista de un proyecto es alta, normalmente el riesgo de fracaso también los es. En el caso de un negocio escalable, la estadística que citaba antes (solo un 10% de éxito) demuestra el riesgo asociado a esos proyectos.

Anónimo dijo...

Y es asi man, el mejor negocio siempre es el q hacen los bancos jaj